martafandres.com » fotografía artística

Tailandia en familia: Bangkok en 4 días

Por fin, por fin, por fin! Os traigo las mejores fotos de nuestro viaje a Tailandia. La primera parte la dedico a Bangkok, una ciudad inmensa que nos cautivó desde el primer día.

Una vez llegamos al aeropuerto de Bangkok nos compramos una tarjeta de prepago allí mismo, con una semana de internet. De ese modo podéis bajaros la aplicación Grab, que es una especie de Uber asiática. Con ella podéis pedir taxis y os aseguráis que los precios son prefijados para cada trayecto. Para nosotros fue lo más cómodo y más rápido para movernos por la ciudad, sobre todo si viajáis con niños.

Nos alojamos en el Eastin Grand Hotel Sathorn, un hotel que cumple con nota en todos los aspectos. Vistas, bien comunicado, limpio, piscina genial, comida buena y buen servicio. Si os alojáis en las plantas más altas tendréis acceso a la zona VIP para comer, con unas vistas preciosas de la ciudad.

PINPINPINPINPINPINPINPINPINEl primer día lo dedicamos a visitar uno de los centros comerciales más grandes y más nuevos de Bangkok. Inconsiam,  inaugurado a finales del 2018. Nos gustó muchísimo, hay infinidad de puestos de comida, tiendas, etc… Y desde la planta de arriba se puede observar un bonito atardecer con vistas al río Chao Phraya.

PINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPINEl segundo día, después de pasar la mañana en la piscina, escogimos visitar el templo Wat Arun, también a orillas del río. Un templo que vale la pena ver, repleto de pequeños detalles, decorado en gran parte con conchas marinas, trozos de cerámica y varias esculturas y figuras chinas de soldados y animales.  La torre más alta mide 77 metros, hay varias escalinatas donde se puede contemplar desde arriba todo el templo.

PINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPINAl finalizar nuestra visita en este templo, cogimos un ferry para cruzar hasta la otra orilla del río y caminando llegamos hasta el templo del Buda reclinado o templo de Wat Pho. PINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPor la noche decidimos ir al mercado de Asiatique y cenar por allí . Fue un paseo muy agradable y a Blanca le encantó subirse a la noria. Hay tiendas donde comprar recuerdos y muchos restaurantes.

Nuestro tercer día lo pasamos en un lugar muy especial. Fuimos a conocer Ban silapin, o lo que es lo mismo: la casa del artista (The artist’s house). Es una casa flotante muy antigua, de madera. Donde podéis comer, comprar, pintar máscaras, haceros pulseras y hasta ver un espectáculo auténtico de marionetas. Nos pareció un auténtico tesoro, alejado de las multitudes, repleto de arte en cada esquina. Un lugar que nos sorprendió también por la paz que nos transmitía, allí estuvimos toda la mañana. Blanca pintó su propia máscara de papel maché mientras tomamos unos zumos refrescantes. El calor era agobiante, pero el sitio era muy agradable. Estaba un poco más apartado de nuestro hotel, pero un tuc tuc nos llevó hasta la zona más próxima a la casa. Luego hay que caminar hasta llegar a la casa ya que no se puede acceder con coche. Si os perdéis siempre podéis preguntar, la gente fue muy amable con nosotros.

PINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPINSaliendo de allí, mientras esperábamos el taxi nos topamos con un templo precioso. Bangkok está lleno de templos y a cual más bonito.PINPINEn esa zona de la ciudad, apartada de los grandes rascacielos, aún perduran las viejas tradiciones. Niños jugando en la calle, mayores jugando al ajedrez y tiendas de antigüedades con mucho encanto.PINPINPINDespués de pasar la mañana en la casa del artista nos dirigimos a comer a un restaurante típico tailandés que nos encantó. Than Ying, ubicado en una casa de madera con mucho encanto y decoración clásica tailandesa. Comida auténtica y de calidad a precio asequible. Aquí os muestro algunas fotos del lugar.

PINPINPINPINPINPINPINNuestro último día lo dedicamos a visitar el templo del Buda de Oro o Wat Traimit. La estatua mide tres metros de altura y se descubrió que era de oro macizo en un traslado hacia otro templo por el año 1930. Cayó al suelo y se rompió la capa de yeso que la cubría dejando ver un metal brillante. Cuenta esta leyenda que fue enyesada para protegerla de los invasores birmanos y desde entonces estuvo unos 200 años en el olvido. Ahora se ha convertido en un símbolo de riqueza y le ha dado al templo mayor fama y un incremento en las visitas.

PINPINPINPINPINPINPINPINPINPINOtro restaurante que os puedo recomendar en Bangkok es el Seven Spoons, comida mediterránea que váis a agradecer después de tanta salsa de coco, especias y noodles. PINPINBlanca disfrutó montándose en los tucs-tucs, paseando por los mercadillos nocturnos, uno de los que más nos gustó fue el de Rod Fai Market. También paseamos por la calle Khao San  Road, por el barrio chino… Bangkok tiene mucho por ver, pero fueron cuatro días bien aprovechados y a la vez también disfrutamos mucho de la piscina de nuestro hotel. Porque cuando vas con niños, es esencial tener esos momentos de relax y no agobiarse demasiado. Espero que os haya gustado el post, en el próximo os enseñaré la parte de playa de Tailandia donde estuvimos, en Krabi.PINPINPINPINPINPINPINPINPINPINPIN

Share to:FacebookPinterestEmailtweetinicio

Your email is never published or shared. Required fields are marked *

*

*