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Viaje en familia a Chefchaouen, la ciudad azul del Rif

Chaouen o Chefchaouen es un pueblo precioso situado en la parte norte de Marruecos. No os voy a contar su historia por que fácilmente la podéis encontrar tecleando en Google. Lo que si os voy a explicar es el plan de viaje que hicimos y nuestra experiencia. Hoteles, restaurantes, tiendas, lugares de interés… y sobretodo enseñaros fotos, muuuchas fotos! Así que poneros cómodos…

Nosotros fuimos en coche desde Al-Hoceima, que es la ciudad donde vivimos. Salimos sobre las 9 de la mañana y hasta llegar a Chaouen pasaron poco más de cuatro horas por carreteras de curvas entre las montañas del Rif y muchos tramos con vistas al mar. Fuimos por la n-16 que es la carretera de la costa del norte y con tanto paisaje bonito el trayecto no se hizo tan largo y pesado.

Cuando empezamos a ver las señalizaciones de Chefchaouen empezó a entrarme una emoción con nudo en la garganta incluido. Mientras miraba por la ventana y escuchaba música me sentía afortunada de poder pasar tres días de mini vacaciones en familia. Paramos en alguna ocasión para contemplar las vistas, estirar las piernas y seguir el viaje con más fuerza.

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La llegada al pueblo fue un poco caótica, mucho coche y poco espacio para maniobrar. Y es que la única opción, si vas en coche, es aparcarlo en las afueras de la medina e ir caminando hasta donde esté el alojamiento. Tranquilos, en cuánto lleguéis y os vean siempre habrá alguien dispuesto a ayudaros por un módico precio. En nuestro caso tuvimos la suerte de aparcar no muy lejos del hotel, y al llegar: ¡sorpresa! Hicimos mal la reserva, reservamos para el mes siguiente!!! No me lo podía creer! Delante de mis narices tenía el mail en el cual se confirmaba la reserva para octubre, no septiembre… El hotel estaba completo para esa noche y la siguiente… y ni Alberto ni yo nos dimos cuenta de tal traca…. Cara de póker, por un momento entré en pánico… no puede ser!!!!!! Y ahora que? Este sitio es bastante turístico y no es tan fácil encontrar habitación para dos noches de una manera tan precipitada. Pero muy amablemente la recepcionista del hotel que supuestamente habíamos reservado: Dar Hannan, nos lo solucionó todo. Un par de llamadas, 15 minutos de espera (que se me hicieron eternos por los nervios y el cansancio del viaje) y ya teníamos un nuevo hotel donde quedarnos.

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Buuf menos mal, nos dirijimos al “nuevo hotel” y estaba aún más cerca del parking y además era igual de bonito. Os aconsejo que a la hora de escoger un hotel en Chaouen, sea un Riad. Todos los Riads tienen la misma distribución, un patio típico interior que da a todas las habitaciones. Son más auténticos y tienen un encanto especial. Así que muy emocionados llegamos al hotel Dar Gabriel y la estancia fue muy agradable. El trato fue inmejorable. Luismi, el dueño del hotel, hizo que nos sintiéramos como en casa. Nos aconsejó sitios para ver, nos explicó historias del lugar, su propia experiencia en Chaouen y también nos aconsejó algún sitio para comer, aunque al final decidimos cenar allí las dos noches, porque quién puede resistirse a ese toque de cocina vasca que sabe a gloria. Pescadito al horno, ensaladas súper ricas, y esas patatas fritas que saben como las que hace mi abuela! A Blanca le encantaron!

PINPINPINPINPINPINPINDespués de dejar las maletas Luismi nos acompañó al restaurante Beldi Bab Ssour, el más típico y conocido de la zona. Comida tradicional marroquí y lo mejor de todo las vistas desde la azotea. Ahí fue cuando me centré, empecé a relajarme y a disfrutar del viaje. Tajín de gambas, tajín de ternera, ensalada marroquí y de postre té a la menta, dulces típicos variados y por cierto, curiosamente allí fue donde Blanca probó la coca-cola por primera vez!

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Después de la comilona nos perdimos por las pintorescas calles de la medina. Y ese es el mejor consejo a la hora de visitar este lugar, perderse. Pasear por sus estrechas y empinadas callejuelas, contemplar la cantidad de tonalidades de azul que lo forman, la infinidad de casitas, de puertas con encanto, de ventanitas, de flores, de gatos…Percibir los aromas de la ciudad, de especias, de piel curtida, de pan recién horneado, de naranjas, de menta, de jabones, de madera recién tallada, de óleo…y en especial apreciar su cultura, sus gentes. Un pequeño gran pueblo que desde hace unos años se ha convertido en visita obligada si estás pensando en viajar a Marruecos.

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La cena en el hotel nos supo increíble después de las caminatas, porque aunque no lo parezca, caminas mucho, mucho… Y yo, que me paraba a cada momento para hacer fotos, menos cuenta me daba de lo que iba andando…Blanca aguantó como una campeona! A la mañana siguiente cuando nos despertamos nos fuimos directos en busca de la alfombra perfecta. Al entrar en un sitio preguntando por un tipo específico de alfombras, el hombre muy amable nos acompañó por el laberinto hacia otra tienda que era como «la madre de las tiendas de alfombras» diría yo… En Machkour Mohamed hay cientos, miles de alfombras apiladas por tamaños y tipos y colores… Una auténtica locura y un quebradero de cabeza para escoger una… Después de dos horas buscando algo que nos gustara y negociando los precios con el vendedor nos decidimos a comprar. A mi me dio la sensación que ellos siempre te acaban convenciendo y aunque tengas las ideas claras y regatees son capaces de llevarte a su terreno para salir ganando. Quizás podríamos haber pagado mucho menos, pero pasamos un buen rato, nos tomamos un té a la menta y nos llevamos dos alfombras que otra cosa quizás no, pero mágicas tenían que ser… Os recomiendo que aunque no compréis visitéis la tienda.

PINPINPINPINPINEsta fue una de las alfombras que nos llevamos…PINPINPIN

Después de la experiencia con las alfombras se nos hizo enseguida la hora de comer. En esta ocasión probamos la Pizzería Mandala. Está fuera de la medina, pero todo queda relativamente cerca. La comida está rica, pizza casera, pasta y ensaladas buenas. Un lugar pequeño, acogedor y tranquilo donde hay una buena calidad-precio.

PINPINDespués de esta comida decidimos seguir recorriendo la Medina en busca de alguna tienda más. Pasamos por la Plaza Outa el Hammam, la plaza central, llena de restaurantes, con un árbol gigante en medio donde a menudo locales y visitantes se sientan a su sombra para conversar. También en esa plaza se encuentra la mezquita grande. Es una plaza bulliciosa a cualquier hora y punto de encuentro de muchos. Por cierto, no os extrañéis si os ofrecen marihuana, creo que a Alberto le tocó decir que no gracias unas cuantas veces… Y es que la zona del Rif también es famosa por el cultivo de marihuana.

PINPINPINEn una de las calles que desemboca en la plaza central nos encontramos con una tienda muy especial: La botica de la abuela AladdinLlama mucho la atención el olor intenso a jabón, a limpio, a aceites esenciales, inciensos, hierbas, especias… es una tienda con muchísimo encanto que vale la pena visitar. Y el sitio ideal para comprar un bonito recuerdo de Chaouen. Nosotros compramos allí un bote de aceite de Argán con frutas para el cuerpo y un jabón de manos.PINPINPINPINPIN

Blanca disfrutaba por las calles, saltando por las escaleras, corriendo por sus pendientes, jugando con los gatos, haciendo fotos con su cámara, entrando en las tiendecitas… No sé si tuvimos suerte, pero como he dicho antes no pensé que aguantara tanto y se portara tan bien… Iba sacando sonrisas por dónde pasábamos, con su gorrito típico de campesina rifeña.

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Ignorando nuestro cansancio planeamos ir a la mezquita Djamaa Bouzafar (llamada también la mezquita de los españoles) para contemplar la puesta de sol desde allí arriba, con una vista panorámica a toda la ciudad. Así pues, cruzamos el puente sobre el nacimiento del río, pasamos por los antiguos lavaderos, que aún se siguen utilizando…. y empezamos a caminar rumbo a la mezquita. Después de 45 minutos llegamos. Las vistas valieron la pena desde allí arriba.

PINPINPINPINPINPINPINPINEl cielo estaba impresionante y allí nos juntamos varias personas, en silencio, para contemplar la caída del sol. Fue un momento mágico…

Fue una experiencia preciosa poder disfrutar de este sitio y os recomiendo que alguna vez hagáis una escapada de almenos dos días por que vale mucho la pena… Para mi como fotógrafa el paraíso. Chauen o la perla azul es una de las ciudades más pintorescas que he visto jamás. Así que si os animáis, en familia o en pareja seguro que será un viaje inolvidable.
A la mañana siguiente nos levantamos y de camino hacia casa aprovechamos para hacer una excursión en la montaña. Fuimos a ver la cascada de Akchour, pero eso lo dejo ya para el próximo post!!!

Y a continuación os enseño más fotos que hice en la Medina, espero que las disfrutéis tanto como yo lo hice haciéndolas. Y tengo muchas más que no me caben ya en el post por que sería más eterno de lo que es… y tampoco quiero pasarme.

Y hasta aquí nuestra experiencia, podéis dejar algún comentario si os ha gustado!!

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